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jueves, 20 de agosto de 2015

Domingo XXI de Ordinario . Ciclo B. Palabras y Palabrejas: “Traicionar".

DOMINGO XXI DE ORDINARIO. CICLO B.



Palabras y palabrejas

"Traicionar".
54. "Traicionar". (Jesús sabía desde el principio … quién lo iba a entregar.).
Traicionar (traición, traidor …) proviene del latín "tradere", que significa entregar o entregarlo. La palabra original en griego "paradidomi" tiene el mismo significado que entregar o entregarlo.
Cuando los Evangelios hablan de traicionar o de traidor, enseguida pensamos en Judas, el discípulo de Jesús que le traicionó o le entregó.
Pero en los Evangelios la palabra original tiene dos significados que es necesario mantener unidos:
– Un significado reflexivo (entregarse)
– Y un significado activo (entregar a alguien o traicionarle).
Cuando se traduce la palabra original por "entregar", sólo se tiene en cuenta el segundo de estos dos significados. Esta limitación dificulta entender correctamente lo que nos quieren decir los Evangelios.
Judas entrega a Jesús. Pero Jesús, según los Evangelios, es el hombre para los demás. Es Jesús quien, primero, se entrega a los demás (Judas incluido). El pecado de Judas es apoderarse de ese Jesús que se entrega, e irse a venderlo por treinta monedas de plata. Jesús se entrega para la salvación del mundo (Juan 3:16; 06:51); pero Judas se apodera de él para sus propios proyectos.
Jesús, por generación y linaje, pertenece al pueblo de Israel. Él es cien por cien judío; hijo de Abraham, hijo de David. Pero Israel ha sido escogido para una misión universal: preparar la llegada del Hombre adulto. Esta misión se cumple con la llegada de Jesús. Por eso Jesús es también el hijo del Hombre; el primogénito de la Humanidad adulta. Israel cumple su misión universal entregando a Jesús a toda la Humanidad. Los Evangelios insisten una y otra vez en que los Judíos entregaron a Jesús a los Romanos, a los Pecadores o a los Paganos. Es decir: al Mundo. De hecho, haciendo esto, cumplían la misión de Israel y la identidad más profunda de Jesús. La entrega, en sí misma, no es una traición sino el cumplimiento de una misión. El pecado está en el modo de hacerlo.
Insistiendo con el nombre, los evangelistas nos presentan a "Judas" sobre todo como un personaje representativo: representa los Poderosos de "Judá" (y de todos los pueblos) que entregan a Jesús (el Hombre libre). Le entregan a los "Romanos" para que sea matado, pero en realidad, y sin ellos saberlo, cumplen lo que constituye la identidad más profunda de todo ser humano: entregarse. Los Evangelios quieren dejar claro que el pecado de Judas sirve, de hecho, para cumplir los planes de Dios. Por eso van repitiendo que Judas hizo "lo que estaba escrito" (Mateo 26:23; 26:54; Marcos 14:49; Lucas 22:37; Juan 15:25).
Aquí hay que notar un detalle muy significativo propio de los evangelios de Lucas y de Juan. Cuando hablan de los "Doce Apóstoles" (que representan al Pueblo de Judá) ponen dos Judas (Lucas 06:16. Juan 14:22): Judas de Santiago (para representar al Israel fiel) y Judas Iscariote (para representar a los Poderosos que se habían apoderado de Israel haciéndose dueños de su Templo. Mateo 21:13).
Este significado añadido de la acción de Judas entregando a Jesús, puede parecer muy técnico y alejado de la problemática actual. Pero no es así. "Apoderarse del hombre" sigue siendo la tentación de cada ser humano en sus relaciones con los demás. Una tentación en la que caen todos aquellos que practican cualquier forma de Poder o de Dominio sobre los demás. Hay mil maneras directas o disimuladas de apoderarse de quienes se dedican sinceramente a los demás. Y también, ¡hay mil maneras de apoderarse de los que se encuentran en situación de debilidad! ¡Cuántas personas "vendidas" por treinta monedas de plata o por muchísimo menos! ¡Y se puede vender a una persona incluso con un beso! (Lucas 22:48). Resulta realmente desalentadora, ¡la exhibición creciente de inhumanidad que los medios de comunicación nos muestran cada día! ¡Tanta arrogancia de los Poderosos, a menudo vestidos con piel de cordero! Hoy podemos contemplar, con horror, ¡cuánto pueden ser de inhumanas las Democracias que nos hemos construido! Democracias para legitimar el Poder: ¡¡¡ una aberración !!!
En cuanto a la Iglesia, también ella deberá superar la tentación de considerarse "propietaria" de Jesús de Nazaret. El hijo del Hombre es patrimonio de la Humanidad. La Iglesia, como institución particular, está al servicio del encuentro del Hombre con la Humanidad. Gracias a Jesús de Nazaret, entregado por los Poderosos y resucitado, los creyentes en el Hombre nos sentimos especialmente iluminados y esperanzados. Luz y Esperanza para compartir. Para compartir con todo el que quiera. La Nueva Humanidad no debe ser hija de la Iglesia sino hija de todos los Humanos que quieran construir Humanidad. El mensaje de los Evangelios nos invita a ser fermento de Humanidad, vivida y disfrutada en comunión a través de las diferentes, pequeñas y multiformes comunidades que vayan surgiendo (y desapareciendo).
Por el Padre Pere Torras
Rector de la Parroquia de Sant Joan de Vilartagues
Sant Feliu de Guíxols (Girona)