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viernes, 4 de septiembre de 2015

Domingo XXIII de Ordinario . Ciclo B. Palabras y Palabrejas: “Effetá".

DOMINGO XXIII DE ORDINARIO. CICLO B.


Palabras y palabrejas

"EFFETÁ".
56. "Effetá". (… Suspiró y le dijo: "Effetá", que significa, "ábrete").
El evangelio de Marcos (el primero de los evangelios, según los estudiosos, y que inaugura el género literario llamado "evangelio") nos ofrece tres "gritos" de Jesús en su lengua aramea (o en hebreo, según algunos). Tienen la misma estructura literaria: grito + traducción.
Parece claro que se trata de un recurso literario con el que el evangelista Marcos quiere llamar la atención del lector.
Estos gritos son:
  • «Talita cumi», que significa: «Muchacha, levántate.» (Marcos 5, 41).
  • «Effetá!», Que significa: «Ábrete!» (Marcos 07, 34).
  • «Eloi, Eloi, ¿lama sabactani?», Que significa: "Dios mío, Dios mío, por qué me has abandonado?» (Marcos 15, 34).
De estas tres expresiones "effetá" es la central, y se encuentra también, más y menos, en el centro de todo el evangelio de Marcos .
Con estas tres expresiones así destacadas, parece que el evangelista nos quiere mostrar un proceso. "Talita cumi" marcaría el inicio del proceso. Son palabras dichas a la hijita de un Jefe de sinagoga, fallecida, según los presentes, pero de quién Jesús dice que duerme. Jesús la despierta dándole la mano. La chica se levanta y se pone a caminar.
¿Hacia dónde va? No se dice; sólo se dice que se pone a andar. Esto me recuerda el título de un pequeño y precioso libro de Teodor Suau: Más importante que la meta es el camino (Publicaciones de la Abadía de Montserrat). Caminar tiene sentido por sí mismo; caminar, como forma de vida; como maduración y crecimiento para entrar más plenamente en la vida misma.
La vida como camino. Aquí entra el segundo grito de Jesús: Effatá. El relato nos habla de agujerear las orejas y destrabar la lengua. Ser capaces de escuchar y hablar. Comunicarse. La vida como comunicación. El oído y el habla son la materia prima para la comunicación, que puede convertirse en comunión. La vida humana está llamada a convertirse en comunión.
"Ábrete". Los especialistas hacen notar que el verbo no se refiere a los oídos sino a la persona. Mirando la traducción griega que hace el propio evangelista, el verbo está en pasivo (dianoichthēti). Literalmente: sé abierto. Algunos traducen:abierto del todo, o bien: sé abierto hasta el final.
Hasta el final. Esto nos lleva al tercer grito de Jesús: "Eloi, Eloi, ¿lama sabactani?» Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado? Es la experiencia de quien se ha abierto del todo, sin asirse a nada que cierre su apertura.
Algunos estudiosos de la Religión hablan de la tendencia de los humanos a construirse un "Dios tapagujeros". La auténtica fe debe ir superando constantemente la tentación de apoderarse de Dios para convertirlo en tapón de nuestra apertura. Jesús en la Cruz, brazos abiertos, experimenta la ausencia de "su" Dios. Dios mío; Dios mío. Su Dios, el Dios de Israel. El Dios propiedad privada deviene ausente. Ningún tapón para la propia apertura. Sólo apertura; sólo Libertad.
En Jesús, el hombre se convierte en "semejante a Dios" (Génesis 1, 26); pura Apertura; puro Amor al cien por cien, sin nada que resulte posesivo. Todo él palabra; todo él creador.
Dios no abandona al hombre abierto. Pero la experiencia de ser abandonado permite al hombre entrar en el ámbito de la Libertad y del Amor absolutos. Su apertura no taponada le permite entregar el espíritu (Marcos 15, 37). A partir de aquí todo se renueva, y queda superada toda forma de cerrazón ("Entonces el velo del templo se rasgó en dos, de arriba abajo." Marcos 15, 38. Ver también Mateo 27, 51).
No es que el proceso de apertura lleve hacia la muerte. Es el paso de una vida encerrada en una vida abierta; de una vida tenida a una vida entregada. Lo proclamará solemnemente el propio Centurión que ha presidido la escena de la crucifixión: "Y el centurión que estaba frente a él, viendo que después de clamar había expirado así, dijo: «Verdaderamente este hombre era Hijo de Dios»” (Marcos 15, 39). Es viendo la forma en que Jesús muere que el Centurión descubre su identidad; la identidad del Hombre maduro. El Centurión y las mujeres. Sólo ellas han acompañado a Jesús en todo su proceso de apertura. Por eso ellas serán las primeras en hacer la experiencia de dónde lleva este proceso: la resurrección.
Por el Padre Pere Torras
Rector de la Parroquia de Sant Joan de Vilartagues
Sant Feliu de Guíxols (Girona)