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jueves, 10 de septiembre de 2015

Domingo XXIV de Ordinario . Ciclo B. Palabras y Palabrejas: “Pedro".

DOMINGO XXIV DE ORDINARIO. CICLO B.



Palabras y palabrejas

"Pedro".
57. Pedro. (Jesús … reprendió a Pedro ante los discípulos …).
La Historia de la Iglesia, sobre todo a partir del año 380 en que el emperador Teodosio I impuso el Cristianismo como única religión de Estado, ha rodeado de polémica la figura de Pedro. El hecho de que una parte importante de la Iglesia considere a los obispos de Roma como sucesores de Pedro con autoridad sobre todos los cristianos, y que otra gran parte de la Iglesia no lo crea así, ha sido causa de grandes polémicas y, incluso, guerras.
Para los que defienden la primacía de los sucesores de Pedro, la división de la Iglesia es su mayor escándalo. En cambio, para los que no aceptan la autoridad suprema del obispo de Roma, el mayor escándalo es precisamente esta pretensión que se arrogan los Papas de Roma, en nombre de Pedro y de los Evangelios.
Después del Concilio Vaticano II, la voluntad de entendimiento y un mejor conocimiento de los Evangelios parece que están ayudando a deshacer malentendidos.
Los Evangelios nos presentan a Pedro sobre todo como portavoz de los Doce. El grupo de los Doce sirve de contrapunto para dar relieve a la figura de Jesús. La pretensión de los Evangelios es presentar a Jesús. Jesús como "hijo del Hombre" o, si se quiere, como Modelo de Humanidad o como "hombre muestra". Los Evangelios quieren dibujarnos muy nítida la figura de Jesús. Pero eso no es fácil debido a nuestras ideas preconcebidas y nuestros sentimientos desajustados. Para ello se sirven de la presencia de los Doce como contrapunto. Ellos hacen de marco para encuadrar mejor la "foto" o imagen de Jesús; son como el color oscuro de la pizarra que ayuda a hacer más visible la raya blanca de la tiza. Las intervenciones, palabras, reacciones o actitudes de Pedro y los Doce sirven para mostrar la necesidad de ser corregidas.
Los tres evangelios sinópticos nos dan la lista completa de los Doce. Lo más significativo es el número. Son doce porque actualizan las Doce Tribus del Pueblo elegido. Una vez establecido el número, cada nombre tomará un significado especial según la ocasión.
"Pedro" es el apodo que se da a Simón. "Pedro" significa "piedra". Unas veces (la mayoría) evocará la dureza de corazón ("corazón de piedra") del Pueblo elegido, que los profetas tan a menudo tuvieron que censurar. Otras veces servirá para indicar la roca, el fundamento de la nueva Humanidad inaugurada con Jesús. Nueva Humanidad, no porque se postergue la antigua. No; la nueva Humanidad se construye sobre los cimientos de la antigua, como la edad adulta se construye sobre la adolescencia y la niñez anteriores. El Pueblo elegido de las Doce Tribus no es relegado. Al contrario: sirve de roca sobre la que se asienta la Humanidad adulta. Dios es fiel a sus promesas al Pueblo Elegido.
Pero una parte del Pueblo Elegido opone resistencia siguiendo  a unos "pastores" que confunden elección con privilegio; confunden misión con superioridad.
En los Evangelios, Pedro junto a los Doce son la expresión viviente de este error, y su presencia en los Evangelios servirá para poner de relieve, por contraste, el mensaje y la obra de Jesús. En las listas de los Doce, Pedro siempre es el primero, y Judas es el último. Así forman una serie que incluye todos Doce. Pedro, duro como la piedra, negará tres veces a Jesús (al Hombre). "No conozco al hombre" (Mateo 26, 72). Judas (el nombre evoca a los Poderosos de Judea) lo entregará "a los hombres". (>> (Traicionar).
Pero, en los Doce, no todo es "contrapunto"; también son "discípulos". Pedro tiene un hermano que se llama Andrés. "Andrés" significa hombre adulto o maduro, y como tal, capaz de intuir la novedad de Jesús (Juan 6, 9). También en los evangelios de Lucas y de Juan, hay otro "Judas", que evoca a los Judíos discípulos de Jesús (discípulos del Hombre). El mismo Pedro que negará tres veces al Hombre, llorará amargamente su infidelidad (Mateo 26, 75). En realidad, la infidelidad de Pedro tiene por función ayudar a descubrir las infidelidades de todos los discípulos cuando, de alguna manera, negamos al Hombre. La mirada de Jesús (la mirada del hombre. Lucas 22, 61) nos "recuerda" continuamente el buen propósito de ser fieles al Hombre (Mateo 26, 33).
Nota: Hay que tener en cuenta que los Evangelios nos hablan de dos funciones importantes expresadas con la palabra "piedra": la piedra–roca sobre la que se alza la nueva construcción, y la piedra–angular, la cual han ido rechazando continuamente los constructores, y que acaba siendo la piedra que corona el edificio (Mateo 21, 42).
Volviendo a la Historia de la Iglesia, es necesario reconocer que es imposible, a partir de lo que dicen los Evangelios, entender y aceptar todo el montaje social y teológico que se ha hecho con la excusa de Simón, llamado Pedro.
Por el Padre Pere Torras
Rector de la Parroquia de Sant Joan de Vilartagues
Sant Feliu de Guíxols (Girona)