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miércoles, 14 de octubre de 2015

Domingo XXIX de Ordinario . Ciclo B. Palabras y Palabrejas: “Rescate".

DOMINGO XXIX DE ORDINARIO. CICLO B.


Palabras y palabrejas

"Rescate".
62. Rescate. (…dar su vida en rescate por todos).
¿La vida humana, debe ser rescatada?
Hay toda una serie de palabras religiosas que sugieren que la vida humana comenzaría en una situación negativa. Palabras como rescate, pecado original, redención, salvación, conversión…
Existe una crítica a la Religión que se expresa así: "Los predicadores, primero intentáis convencer a todos de que estamos perdidos; luego os presentáis como los únicos que pueden ofrecer la salvación. Sois como los mercaderes."
Es posible que haya predicadores que actúen como "mercaderes de salvación", pero el mensaje de la Biblia es muy diferente. Ya en la 1ª página de la Biblia, la Creación del Hombre (hombre y mujer) es narrada con estas palabras: «Dios dijo: ¡Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza!. Y añade después: Y vio Dios todo lo que había hecho, y todo ello era bueno en gran manera.» (Génesis 1, 31).
¿Cómo es, pues, que Jesús habla de rescate?
Para entender esta y semejantes palabras hay que tener en cuenta que la Humanidad y cada ser humano tenemos forma de historia. Un niño pequeño es una auténtica maravilla, pero tiene que crecer. Un niño de dos años, por ejemplo, puede ser una criatura encantadora, pero todos nos preocuparíamos si a los doce años continuara como cuando tenía dos. Debe crecer. El crecimiento, la evolución, la historia … forman parte de la naturaleza de la vida.
Y el crecimiento de los humanos no es como el de los animales, que se hace siguiendo un programa genético. El Hombre es llamado a ser "a imagen y semejanza de Dios". Esto conlleva hacerse apto para una vida de comunión creciente, en Libertad creadora y en Generosidad.
La Libertad creadora y la Generosidad constituyen un salto cualitativo en el crecimiento humano. Conllevan una rotura en las estructuras de dominio–esclavitud creadas por los propios Humanos antes de llegar a la Libertad generosa.
Los Evangelios son tremendamente realistas. Tienen en cuenta que, a pesar de estar llamados a la Libertad, los humanos siempre comenzamos "bajo la ley" de los Poderosos. A pesar de ser capaces de disfrutar de la Generosidad, todos pasamos por el estadio del egoísmo. A pesar de ser llamados a vivir la Hermandad, todos experimentamos, de una manera u otra, el "sabor agradable" del dominio sobre los demás.
Es aquí donde aparece la necesidad de rescate.
Es el descubrimiento de la Libertad lo que nos hace sentir la esclavitud como un mal a superar. Es la llamada a ser hijos lo que nos hace descubrir que permanecer en la servidumbre nos haría infieles.
¿Cómo nos rescata, Jesús?
No es un rescate por sustitución sino por superación.
Todos conocemos o hemos oído hablar de personas libres que han ofrecido su libertad, o su vida, como rescate de la libertad o de la vida de otra persona (siempre que "el dueño de la situación" lo haya aceptado). Sería un rescate por sustitución.
No es el caso de Jesús. Ante la Ley y los Poderosos, Jesús forma parte de los encarcelados y condenados a muerte. En la Cruz, Jesús no sustituye a los compañeros de condena (Mateo 27, 15). (En el caso de Barrabás, los cuatro evangelios dejan muy claro que no es sustituido por Jesús sino que se le aplica una costumbre de Pascua).
El rescate de Jesús consiste en anular las sentencias de los Poderosos y desactivar sus amenazas. "No teman a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma" (Mateo 10, 28).
La muerte de Jesús pone en evidencia (para quien lo quiera ver) que ni las sentencias ni las muertes dictadas por los Poderosos no son la última palabra. En el hombre–Jesús todos los humanos podemos "ver" que la vida entregada no es una vida perdida sino una vida resucitada. Jesús no muere como un héroe sino como un condenado a muerte. Y es precisamente por eso que su muerte resurrecciosa desvirtúa todas las sentencias contra el Hombre y los seres humanos. Es un rescate por superación. "Ahora será expulsado el príncipe de este mundo" (Juan 12, 31). "¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón? ¿Dónde, oh sepulcro, tu victoria? 56 Porque el pecado es el aguijón de la muerte, y la ley es la que da poder al pecado."(1Corintios 15, 55-56).  
La vida de Jesús rescata a los humanos mostrando la verdadera naturaleza de la vida humana a todo aquel que quiera verlo. La verdad os hará libres (Juan 8, 32).
Por el Padre Pere Torras
Rector de la Parroquia de Sant Joan de Vilartagues
Sant Feliu de Guíxols (Girona)